Lipoaspiración vaser

La liposucción o lipoaspiración es el procedimiento que permite la remoción del tejido graso localizado que es reticente de disminuir con la actividad física, logrando el modelado del contorno corporal. No es un método de descenso de peso. El descenso de peso se consigue con actividad física y una dieta equilibrada. 

 Hay una gran cantidad de denominaciones para referirse a este procedimiento y pueden utilizarse diferentes  aparatologías para conseguir una mejor definición del contorno corporal y una mejor recuperación post operatoria. 

En la lipoaspiración clásica se utilizan unas cánulas que permiten, a través de pequeñas incisiones en la piel, extraer la grasa aspirándola, creando túneles en la misma y permitiendo la reducción de su espesor con el colapso de dichos túneles. 

Lipoaspiración o liposucción ultrasónica (VASER): emplea el ultrasonido para desprender  primero las células grasas y luego aspirarlas. Las células grasas no resultan dañadas y pueden transferirse a otras localizaciones como los glúteos y las mamas como los lugares mas frecuentes. A su vez el vaser favorece la retracción de la piel y evita la producción de fibrosis. 

Asociado al vaser utilizamos un aparato llamado vibro lipo cuyo beneficio es el de extraer la grasa con mucho menor trauma lo que favorece la recuperación, produce menos hematomas y menor fibrosis.  

El candidato ideal para una liposucción es el individuo de peso relativamente normal que posee un exceso de grasa localizada en áreas determinadas del cuerpo, con piel firme, elástica y expectativa realista. La piel colgante no se readapta por si misma al nuevo contorno, y puede requerir técnicas quirúrgicas adicionales para eliminar y tensar el exceso de piel.  Entre una de ella la más novedosa es el plasma que produce en los mejores casos una retracción cutánea del 60 % de la flacidez cutánea.  

Una vez que las células grasas han sido sacadas por liposucción, estas mismas no vuelven a crecer. La nueva silueta del paciente, más equilibrada y placentera debería ser duradera o permanente si se lleva una dieta apropiada y ejercicio físico. 

Luego de la cirugía se debe usar una faja compresiva de uno a dos meses. Se pueden retomar las actividades habituales entre la segunda y tercer semana post operatoria e iniciar actividad física aeróbica a partir de la cuarta semana desde la cirugía.